SIGNIFICADO, VERDAD Y COMPRENSION · nificado de una palabra -y, en general, de cualquier...

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  • SIGNIFICADO, VERDAD Y COMPRENSION

    Alfonso Garcia Suárez

    Luis MI. VaIdés Villanueva

    Jedes Zeichen schein allein tot.Was gibt ihm Leben?

    L. Wittgenstein, PhilosophischeUntersuchungen, 432.

    El propósito de nuestro escrito es mostrar que la modifi-cación del programa de Donald Davidson defendida por JohnMcDowell y Mark Platts1 falla en cuanto intento de elucidaciónfilosófica del concepto de significado y, en particular, que el enfo-que de McDowell no puede ser considerado, tal y como se ha pre-tendido, un perfeccionamiento de la teoría del significado pro-puesta por el propio Davidson.

    A fin de establecer los conceptos básicos en términos delos cuales se pueden abordar estas cuestiones, acometeremos en 1una exposición esquemática de la teoría del significado de David-son y resumiremos algunas de las principales dificultades que sehan señalado. El enfoque de McDowell será expuesto a continua-ción en 11.En III trataremos de mostrar que dicho enfoque es ina-decuado a la hora de dar cuenta de la noción que dentro del mis-mo se considera el núcleo de una teoría semántica: la noción de

    significado literal de una oración indicativa.

    lo EL PROGRAMA DE DAVIDSON: SIGNIFICADO y VERDAD

    No sin justicia se ha insistido en que la obra de Frege en fi-losofía del lenguaje constituye una verdadera fundación que sumi-nistra el instrumental conceptual en que, aún hoy en día, pueden

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    abordarse sus problemas básicos. El legado fregeano incluye dosideas que la teoría del significado propuesta por Davidson pone apleno rendimiento. La primera de ellas es lo que podemos llamarel principio contextual o estructural, de acuerdo con el cual el sig-nificado de una palabra -y, en general, de cualquier constituyen-te oracional- viene dado por su contribución a los significados delas estructuras oracionales en cuyo contexto puede figurar. Elefecto de este principio es la atribución de prioridad semántica ala noción de significado oracional y así configurar la tarea centralde la teoría del significado de un lenguaje como la especificaciónde los significados de cada una de sus oraciones en función de lacontribución sistemática a los mismos de sus componentes y es-tructura. Adviértase que las pretensiones de primacía de la ora-ción deben formularse cautamente si no queremos dar por sen-tadas ya ciertas cuestiones de espinosa discusión: el problema delholismo -esto es, la selección de la oración aislada 'o' del tododel lenguaje como unidad de significación - y los problemas quesuscitan las aspiraciones respectivas de prioridad epistémica porparte de palabras y oraciones.2 Parecería prima facie que unaformulación cauta se limitaría a la petición de que la teoría entra-ñase, para cada oración del lenguaje estudiado, un teorema de laforma:

    (S) o significa que p,

    donde 'o' debe reemplazarsepor una adecuadadesignaciónde esaoración y 'p' por una oración que, en algún sentido, dé su signi-ficado.

    Con toda su cautela y timidez, la petición anterior preten-de desembarazarsede esas piezas de museo fllosófico cuya postu-lación provoca la santa indignación de los ascetassemánticos: lossignificadosen cuanto entidades. La oposición de Davidsona lossignificadosno se substancia en la viejainquina nominalistahacialas entidades abstractas ni en la nueva queja quineana de que suscondiciones de identidad son oscuras, sino en la emparentada re-pugnancia ockhamista hacia entes praeter necessitatem; los sig-nificados son objetados puesto que "'no tienen un uso demostra-

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    do".3 Esto es, no tienen un uso demostrado en el cumplimientode la tarea semántica central de dar el significado de cada oracióndel lenguaje, puesto que no dejan lugar a la contribución conjuntade la estructura y de los significados de sus componentes. Seríaengañosamente explicativa una teoría que sustituyera el ante-rior esquema (S) por la demanda de un teorema de la forma 'osignifica s' para cada oración, donde 'o' se reemplazaría y 's' ce-dería su lugar a un término singular que se refiera al significado deesa oración. En cambio, el esquema (S) no nos comprometeríacon entidades puesto que 'p' es reemplazada por una oración y lasoraciones no nombrarían significados. Así, haremos bien en limi-tamos a la cautelosa afirmación de que el significado es aquello delo que da cuenta una teoría adecuada del significado, sin prejuz-gar más.

    El rendimiento del principio estructural es mayor si adver-timos que permite dar cuenta del complejo fenómeno hacia el queChomsky ha llamado la atención con el rótulo 'el aspecto creativodel uso del lenguaje'. Se trata de un rendimiento del que Wittgen-stein ya había sacado partido en el Tractatus y hacia el que Da-vidson llama la atención.4 El dominio de una lengua reflejado enla capacidad de producir y entender un conjunto potencialmenteinfinito de oraciones no podría explicarse a menos que apelára-mos a la distinción entre una base formada por un vocabulario fi-nito y conjunto de reglas finitamente formulables, y un conjuntoinfinito de oraciones generables a partir de esa base. Davidson haexpuesto convincentemente la necesidad de que un lenguaje tengauna base fmita para poder ser aprendido.

    La segunda idea del legado fregeano que Davidson heredaes la idea de que el significado de una oración viene dado por suscondiciones de verdad; para Frege, el significado de una oración-el pensamiento que expresa- es determinado como el pensa-miento de que esas condiciones se cumplen. De nuevo una ideaabrazada por Wittgenstein en el Tractatus pero relegada, esta vez,en las Investigaciones. En conjunción con el principio contextual,esta conexión fregeana entre las nociones de significado y verdad,le suministra a la teoría semántica un concepto clave, en el senti-do de Durnmett -un rasgo único de las oraciones en términos del

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    cual se pueden derivar uniformemente sus significados: la nociónde verdad.

    Pues bien, como Quine ha señalado, "Davidson se tomó laconexión a pecho y extrajo esta conclusión: la manera de desarro-llar una explicación sistemática de los significados de un lenguajees desarrollar la defmición recursiva de la verdad de Tarski paraese lenguaje" y, al hacerlo así, le aportó a la teoría del significado"la disciplina de la teoría de la verdad de Tarski". 5 El camino quellevó a Davidson a extraer esta conclusión podría reandarse así.Supongamos que tenemos una teoría del lenguaje L que nos per-mite atribuir una propiedad semántica, digamos 'es V', a cada ora-ción en función del modo en que esa oración se compone, pormedio de un número finito de aplicaciones de un número finitode modos de composición, a partir de un stock finito de elemen-tos léxicos. Para que esa teoría cuente como una teoría satisfac-toria del significado se requiere que, sin apelar a otras nocionessemánticas, imponga restricciones al predicado 'es V' de formaque entrañe, para cada oración de L, un teorema de la forma

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    (V) o es V si y sólo si p,

    donde 'o' y 'p' se reemplazan como antes. Una teoría de este tipoconstituiría una defmición recursiva del predicado 'es V'. David-son observa entonces que el predicado 'es V' es coextenso con elpredicado 'es verdadera', esto es, que las oraciones a las que esepredicado se aplica son justamente las oraciones de L, puesto quela condición que hemos impuesto es la famosa Convención V deTarski (Kriterium W), que rige la adecuación material de una defi-nición semántica de la verdad.

    Una teoría con este formato tendría otras dos pretendidasvirtudes. La primera de ellas sería satisfacer las exigencias impues-tas por el principio contextual, puesto que una defmición veritati-va al estilo de Tarski permite mostrar cómo los significados de lasoraciones dependen de los significados de sus componentes. Lasegunda virtud consistiría en su carácter extensional. El giro in-tensional introducido por ~significa'y la oratio obliqua inducidapor 'que' en el esquema (8) ceden su puesto en el esquema (J') a

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    SignifICado, verdad y comprension 31

    la equivalencia. material al predicado veritativo -un predicado to-mado del lado extensional de la semántica, de la teoría de la refe-rencia, en terminología de Quine. El problema de las locucionespertenecientes al círculo intensional es que su comprensión re-queriría la captación implícita del concepto de significado quepretendemos elucidar.

    La teoría de Davidson parece así prometemos obtener elconcepto de significado a partir del concepto de verdad o, enpalabras de su autor, "extraer un concepto rico (aquí algo razona-blemente cercano a la traducción) a partir de finos trocitos de evi-dencia (aquí los valores de verdad de las oraciones) imponiendoestructura formal a bastantes trozos".6 La promesa será cumplidasi los teoremas entrañados por la teoría, las V-oraciones, nossuministran una teoría de la interpretación, es decir, si las oracio-nes de la parte derecha de los bicondicionales dan el significadode las oraciones mencionadas en la parte izquierda. ¿Qué requisi-tos debe cumplir la teoría para ser interpretativa de esta suerte?Un requisito que obviamente se impone es que tales bicondicio-nales sean verdaderos. Ahora bien, es claro que no todas las ora-ciones verdaderas de la forma (V) serán interpretativas, como loatestiguan contraejemplos del tipo

    (C) 'La nieve es blanca' es verdadera si y sólo si la hierba es verde.

    La parte derecha del bicondicional no da obviamente elsignificado de la oración citada en la parte izquierda. La cuestiónreside en qué constricciones adicionales debemos imponer a lateoría a fin de excluir contraejemplos similares.

    No serviría a estos propósitos atenerse a la Convención Vde Tarski a todos los efectos: exigir que la oración reemplazantede 'p' sea una traducción de la oración reemplazante de 'o' -conesa misma oración reemplazante de 'o' en el caso homofónico lí-mite. Ahora bien, Tarski puede permitirse sin circularidad estopuesto que su tarea es la de definir el concepto de verdad, peroDavidson no puede permitírselo puesto que su tarea es construiruna teoría del significado. En efecto, la exigencia en cuestión noes sino la exigencia de que los reemplazos de 'p' sean sinónimos

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    de los reemplazos de 'o', y ello supondría dar ya por sentadalanoción misma que buscamoselucidar, la noción de significado. Entérminos fregeanos, no podemos exigir que 'p' se reemplace poruna oración que exprese el mismo pensamiento, que tenga elmismo sentido, que la oración designada por el reemplazo de 'o'sin hacer entrar en liza, circularmente, la noción de identidad desentido.

    Pero sería injusto desechar la elucidación davidsoniana dela conexión entre significado y verdad sobre esta base en concre-to, como McDowell y Platts hacen.7 Davidson es bien conscientede que su empresa no puede dar por sentada la noción de tra-ducción. Y es explícito al respecto: "como Tarski, quiero unateoría que satisfagala Convención V, pero donde él asumela no-ción de traducción a fin de arrojar luz sobre la de verdad, yo quie-ro iluminar el concepto de traducción asumiendo una compren-sión parcial del concepto de verdad".8 La tarea se configura en-tonces como la de hallar las constricciones fonnales y empíricasque nos proporcionen una teoría de la interpretación. Así, porejemplo, el requisito de que las V-oraciones sean verdaderas debeser tomado en conjunción con el supuesto de que tales V-oracio-nes son entrañadas por una teoría que satisface las demandas im-puestas por el principio estructural. Y la esperanzaes que una teo-ría veritativa no podría entrañar una oración (C) sin quedar pri-vada de una base adecuada a este propósito, dado que cada axio-ma repercute en un número infinito de V-oraciones. Esto es, sólocon una aplicación inadecuada en la base de 'blanco' a cosasver-des y de 'nieve' a la hierba sería posible obtener (C) como teore-ma. Davidson parece apuntar en esta dirección cuando, tras im-poner el mero requisito de la verdad, afirma: "Pero cuando consi-deramos la constricción requerida para encajar verdad con verdada 10 largo de todo el lenguaje, advertimos que cualquier teoríaaceptable según este standard puede producir, en efecto, un ma-nual de traducción utilizable que corre del lenguajeobjeto al me-talenguaje".9

    Es una cuestión discutible el que Davidsonhaya logradoaislar las constricciones suficientes para que una teoría de la ver-dad se constituya en un manual de traducción. Lasobjecionesque

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    -...Significado~ verdady comprensión 33

    se han alzado al respecto parecen graves.y no inclinan a una res-puesta positiva.10Y resta ademásla cuestión de determinar el jue-go mutuo de las diversas constricciones. ¿No hay indicios parasospechar que las constriccionesempíricas servidaspor la teoríadavidsonianade la interpretación radical pudieran llevarsela partedel león, convirtiendo a la teoría total en un manual de traduc-ción quineano respecto del cual las constricciones formales de-sempeñarían tan sólo el modesto papel de dar cuenta de cómo elsignificado de las oraciones depende de los significadosde suscomponentes? Pero éstas son cuestionesque ni podríamos, ni noshemos propuesto, responder aquí.

    11. LA TEORIA RECTIFICADA DE MCDOWELL y PLA TTS.

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    El "cambio de rumbo" que, según McDowell, nos pondríaen "una línea mejor" para elucidar la conexión entre significado yverdad consistiría en contemplar la teoría de un lenguaje en el en-tramado de una teoría global que se propone hacer inteligible laconducta lingüística. Pero una teoría adecuada de la conducta lin-güística debe ser una teoría de la comprensión, una teoría quepermita dar cuenta de la capacidad que los usuarios del lenguajetienen de entender emisiones verbales a partir de la mera informa-ción sensorial de que tales y cuales sonidos han sido proferidos.Para este propósito, basta con que representemos inicialmente losteoremas producidos en la fonna esquemática 'o ... p', esto es,meros apareos de designaciones de oraciones del lenguaje objetocon oraciones del metalenguaje en que la teoría se formula. Elpunto de partida vendría dado por emisiones nativas no interpre-tadas del lenguaje objeto del tipo 'Él emite los sonidos tales ycuales', consideradas como piezas de conducta lingüística inten-cional.

    El mecanismo interpretativo opera, en la teoría rectifica-da de McDowell y Platts, mediante la interacción de dos elemen-tos. El primero, al que McDowell, siguiendo a Durnmett, llama lateoria de la fuerza, permite identificar acciones lingüísticas encuanto realizaciones de actos proposicionales de tipos especifica-

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  • 34 Significado, verdad y comprensión

    dos. Tal Y como es elaborada por Platts,11 tendría al menos trescomponentes: (1) un componente que identifica actos de hablaproporcionando la modalidad de la emisión (aserción, orden, pre-gunta, etc.); (2) un componente sintáctico que proporciona sumodo verbal (indicativo, imperativo, interrogativo, etc.); y (3) uncomponente transformativo monista que empareja cada emisióncon una oración indicativa 'o' del lenguaje objeto. Así el compo-nente (3) transformaría la orden en imperativo 'Cierra la ventana'en algo como 'Haz verdadero esto: la ventana está cerrada'.

    El segundo elemento, la teorza del sentido, opera produ-ciendo, para cada oración indicativa que la teoría de la fuerza lesuministra como input, una oración del metalenguaje, como out-put, que pretende interpretar esa primera oración. El resultado fi-nal de la aplicación combinada de los dos elementos de la teoríabipartita es una redescripción interpretativa de la emisión nativano interpretada. Nos permitiría pasar de 'Él emite los sonidos ta-les y cuales' a 'Él asevera que p', 'Él ordena que p', etc., donde losreemplazos de 'p' serán las oraciones usadas en el lado derecho delos teoremas entrañados por la teoría del sentido; podríamos lla-marlas oraciones contenido, puesto que pretenden dar el sentidode las oraciones indicativas del lenguaje objeto designadas en ellado izquierdo de los teoremas. McDowell apela aquí a la doctrinafregeana de que el sentido determina el contenido de los actosproposicionales como certificación de que tal teoría sería, justa-mente, una teoría del sentido.12

    Ahora bien, la cuestión de si la teoría global es una buenateoría y, consecuentemente, la aceptabilidad de la teoría del sen-tido, exige que las descripciones fmales producidas adscriban a loshablante s actitudes proposicionales inteligibles en el contexto deuna explicación de la conducta lingüística como caso especial dela explicación de la conducta humana en general.

    McDowell y Platts se muestran ansiosos por dejar patenteque su posición no atribuye a las actitudes proposicionales el tipode prioridad conceptual que encontramos en las teorías de la in-tención comunicativa al estilo de la de Grice. Y la razón que adu-cen al respecto es que las adscripciones aceptables de actitudesproposicionales deben satisfacer no sólo la exigencia de inteligibi-

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    Significado, verdad y comprensw7t 35

    lidad externa a la teoría bipartita, sino' también la exigencia inter-na impuesta por el principio estructural: que la asignación de unainterpretación a una oración indicativa dada debe proceder a tra-vés de la asignación de propiedades semánticas relevantes a suscomponentes y estructura. El cumplimiento de esta segunda exi-gencia priva a la teoría de carácter reductivo y la certifica, una vezmás, como una teoría del sentido -o, en palabras de Platts, intro-duce "la requerida intensionalidad" .13

    Las exigencias impuestas por el principio estructural ac-túan entonces en conjunción con el supuesto de un concepto cla-ve 'F', condicionando la forma que la teoría del sentido debeadoptar. La laguna, en 'o ... p' se rellena esquemáticamente demanera que la teoría entrañe teoremas de la forma

    (F) o es F si y sólo si p,

    donde, como sabemos, 'p' se reemplaza por oraciones del meta-lenguaje que dan el significado de las oraciones indicativas dellen-guaje objeto designadas por 'o'. y en este punto McDowell yPlatts pretenden que la teoría del sentido seguirá siendo aceptablesi el predicado 'es F se reemplaza por el predicado 'es verdadera',si la teoría se configura como una caracterización de un predicadoveritativo d la Tarski. Y el hecho de que ambos predicados seancoextensos aparece, no al inicio, como análisis de la noción designificado oracional, sino, al término del proceso, como conse-cuencia de lo que certifica a la teoría como teoría del significado.

    111. LA VIABILIDAD DE LA TEORIA RECTIFICADA

    y ahora la pregunta es: ¿funciona realmente la teoría rec-tificada? Recordemos que los standards de aceptabilidad impues-tos por sus propios proponentes exigen, para poder darle una res-puesta afirmativa, que la teoría resulte en las adecuadas adscrip-ciones de actitudes proposicionales a los hablantes. Esto es, lateoría global debe ofrecemos, como producto terminal, las apro-piadas redescripciones de la forma 'Él asevera (ordena, pregunta,

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  • 36 Significado, verdad y comprensión

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    etc.) que p'. Y es obvio que tales redescripciones terminales noserán adecuadas a menos que el lugar ocupado por 'p' pase a serIopor oraciones del metalenguaje que interpreten correctamente lasoraciones indicativas del lenguaje objeto suministradas como in-put por la teoría de la fuerza. Esto es, se requiere que los reem-plazos de 'p', las oraciones contenido, den el significado literal delas emisiones nativas. La teoría será aceptable sólo si produce lasadecuadas oraciones contenido.

    Pero ya sabemos que no puede apelar en este punto a lacondición de traducción sin circularidad. McDowell y Platts nosofrecían un "cambio de rumbo" que prometía evitar este escollo.Su teoría surgía como una teoría veritativo-condicional rectifica-da a este efecto. Sea como fuere, el caso es que la condición detraducción debe aparecer como producto y no como prerrequisitode la teoría. Así, hemos de preguntamos qué es lo que puedenofrecernos como sustitutivo.

    Hay una cierta vaguedad y oscuridad en las respuestas quese nos ofrecen. McDowell nos dice que "el requisito de inter-acción, bajo este supuesto sobre el relleno de la laguna [que es re-llenable por el predicado veritativo], sirve al propósito para el quese encontraron defectivas la condición fregeana y la ConvenciónV"; Platts dice algo muy similar y añade en otro lugar: "pretende-mos obtener esa condición [de traducción] como producto de laadopción de la condición distinta de que la teoría tarskiforme seauna teoría aceptable del significado al ser parte de una buena teo-ría global de la conducta lingüística" .14 Si seguimos esta últimasugerencia nos vemos retrotraídos, por el razonamiento de dospárrafos antes, a la conclusión de que la aceptabilidad de la teo-ría depende de que nos proporcione las adecuadas oraciones-con-tenido. Haríamos mejor, pues, en dirigir nuestras miradas hacia lasconexiones del requisito de interacción entre las teorías de lafuerza y del sentido, por un lado, con las consideraciones que lle-varon a la aceptación del predicado veritativo como relleno de laslagunas de los teoremas.

    Pues bien, el requisito de interacción aludido exigía, segúnvimos, que la teoría ofrezca una redescripción terminal de la emi-sión nativa '''como un acto proposicionalde un género especifica-

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  • Significado, verdady comprensión 37

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    do con un contenido especificado".1 S 'y las conexiones entre ta.les redescripciones de las acciones lingüísticas y las actitudes pro-posicionales que la teoría adscribe a los hablante s son de esta gui-sa. Si alguien asevera que p, podemos considerar que cree que p; sialguien ordena que p podemos en general suponer que desea quep, etc. Esto es, la teoría atribuirá creencias, deseos, etc., a los ha-blantes. Y aquí el lugar de la teoría en cuanto parte de una teo-ría general de la conducta requiere el rechazo de atribuciones deactitudes proposicionales implausibles a la luz de todo lo quecreemos acerca del hablante. Funciona una especie de principiode caridad ti la Wilson-Quine. Pero, consideraciones de caridadaparte, todo lo que podemos obtener netamente de la teoría de lafuerza son atribuciones de actitudes-tipo para cada género de actoproposicional (creencias para las aserciones, deseos para las órde-nes, etc.). En general, asociado con cada modalidad de la emisiónhabría un tipo de actitud especificado. Esto es, hasta aquí todo loque sabemos es que el hablante asevera (ordena, etc.) -y por tan-to, cree (desea, etc.)- algo, pero no tenemos ni la menor idea dequé es lo que asevera (cree, etc.), de cuáles son los objetos propo-sicionales de los actos de habla determinados por la teoría de lafuerza. En este punto la teoría de la fuerza, en cuanto que se li-mita a determinar la modalidad de la emisión, se muestra inerme.Ciertamente, la teoría de la fuerza tiene otro componente quesuministra, para cada emisión, una oración indicativa. Pero estecomponente no es, por cierto, interpreta tiva. El trabajo de inter-pretación corre de cuenta de la teoría del sentido por vía de lasoraciones contenido usadas en el lado derecho de los teoremas.

    (No es ocioso recordar aquí que las pretensiones de no reductivi-dad proclamadas por McDowell y Platts refuerzan esta conclusión.Coherencia obliga a trasladar a la teoría del sentido la tarea de darcuenta del "papel central, ineliminable [ ... ] desempeñado por lanoción del significado estricto y literal de una oración".)16

    No queda sino atender a las consideraciones que condu-cían a rellenar la laguna de los teoremas mediante el predicado ve-ritativo. Una reconstrucción de tales consideraciones podría serla siguiente. Supongamos (a) que 'p' puede usarse para especificarel contenido de los actos realizables emitiendo las oraciones indi-

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    38 Significado, verdady comprensión

    cativas designadas por 'o', y que 'p' suministra una condición ne-cesaria y suficiente para aplicar algún predicado (digamos 'F') aesas oraciones. Ahora, (b) observemos el efecto desentrecomilla-dor del predicado veritativo hacia el que Quine ha llamado laatención: mediante el entrecomillado de una oración efectuamos

    un ascenso semántico produciendo un nombre de esa oración; pe-ro la adición del predicado veritativo a la designación de una ora-ción produce una nueva oración apta otra vez para tratar de larealidad extralingüística, para decir sobre el mundo la misma cosadicha usando la oración original. Pero, (e) esta "ligera [o débil] te-sis desentrecomilladora", 17 como Platts la llama, garantiza que elpredicado 'F es coextenso con el predicado veritativo, se aplicajustamente a las oraciones verdaderas del lenguaje. De este modo,nada se pierde si se lo reemplaza por el predicado veritativo, si elesquema (F) cede su puesto al esquema (V) tarskiano. La conclu-sión pretende ser, pues, que una teoría aceptable del sentido se-guirá siendo aceptable si se la considera una caracterización de unpredicado veritativo al estilo de Tarski.

    Pero estas consideraciones se revelan insuficientes como

    un pretendido sustitutivo de la originaria condición de traducción.Es (a), esto es, el hecho de que los reemplazos de 'p' expresan loque puede decirse emitiendo las oraciones relevantes del lenguajeobjeto, el requisito'que garantiza (e), esto es, la afirmación de quela extensión del predicado en cuestión es la extensión del predica-do veritativo, vía la ligera tesis desentrecomilladora. Y, como elpropio McDowell percibe, "sería el hecho garantizan te, y no elhecho garantizado, el que adecuaría la teoría para servir de teo-ría del sentido" .18 La débil tesis desentrecomilladora operaría in-terpretativamente sólo bajo el supuesto (a), bajo el supuesto deque los reemplazos de 'p', las oraciones usadas en el lado derechode los teoremas, son oraciones-contenido adecuadas, dan el signi-ficado literal expresable emitiendo oraciones indicativas dellen-guaje objeto. Sin este supuesto no tenemos garantía alguna de quese lograran colar teorías veritativas alternativas extensionalmenteequivalentes pero no equipolentes desde el punto de vista inten-sional. Por cierto, como Platts dice, "el efecto del recurso des-entrecomillador, del predicado veritativo, es producir una oración

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    Significado, verdad y comprensión 39

    que puede usarse para decir la misma cosa, para realizar los mis-mos actos proposicionales, que podría hacer la oración original opreviamente a la cita o designación" ,19 Pero este pretendido efec-to sólo se logra si la oración producida tiene el mi~lno contenido,el mismo significado literal que la oración original. Así, llamaraquí en ayuda a la tesis desentrecomilladora sería pedir la cues-tión: es demasiado escuálida para esta labor.

    La conclusión alcanzada es que la teoría rectificada nopuede dar cuenta cabal de aquel concepto que ella misma conside-ra central en una teoría del lenguaje: el concepto de contenido osignificado literal de una oración indicativa. Si es así, sus preten-siones de superación de la posición de Davidson resultan espúreas.

    Parecería que un posible remedio, o inicio de remedio, aesta situación sólo podría venir o bien de la apelación al papel dela teoría dentro de una explicación global de la conducta, median-te la introducción de constricciones empíricas en línea con la teo-ría de la interpretación radical davidsoniana, o de la apelación anociones del círculo intensional. Pero Platts al menos rechaza ex-

    plícitamente lo que él denomina "el rodeo conductista" de Da-vidson. Parece claro entonces que la única escapatoria abierta se-ría la introducción de conceptos del círculo intensional que elteórico veritativo-condicional se prohibe a sí mismo a fuer de aus-tero. En otras palabras, no habría más remedio que sacar fuerzasde la evocación crítica de los conceptos de uso, regla, intención,convención o juego de lenguaje. Y una manera de sacadas seríahacer concesiones a los que Strawson llama teóricos de la inten-ción comunicativa, según los cuales sólo tenemos esperanzas deelucidar el concepto de significado en términos de las intencionesdirigidas a la audiencia por parte de los hablantes.2o

    La necesidad de entrar en la "pugna homérica" es de algu-na manera reconocida, bien que reluctantemente, por el propioMcDowell cuando, en su reciente contribución al Festschrift deStrawson, se embarca en la tarea de elucidar la noción de comuni-cación asertórica. Y constituye una justificación adicional denuestra conclusión de que la teoría rectificada no da cuenta delconcepto central de significado oracional, el hecho de queMcDowell mismo reconozca que tal elucidación ayudaría a dar

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    Ii 40 Significado, verdad y comprensión

    una respuesta a la cuestión de en qué consiste la posesión de sig-nificado por parte de una oración. En palabras del propio Mc-Dowell: "Pero sería justa la queja de que se necesita decir másacerca de 10 que es exactamente la comunicación. (Podríamosesperar que esto tuviera algún impacto sobre la cuestión de cuán-do es aceptable la aplicación de una descripción interpretativa aun acto de habla -una cuestión a la que nos exige tener algunarespuesta la posición de § 2 [la teoría rectificada] .),,21 y másadelante McDowell insiste en que la teoría rectificada podría pa-recer vulnerable a la acusación de superficialidad que Dummettformula contra una teoría veritativo-condicional que dé por sen-tada la noción de verdad sin explicar el que la bipolaridad verda-dero-falso no es un asunto indiferente, señalando al respecto:"En la posición de § 2 lo que hallamos en cambio es una apela-ción a la noción del contenido de una aserción o dicho, una vezmás -hasta aquí- sin explicación ulterior" .22 La aportación deMcDowell para subsanar este defecto parece comprometerIe en laconstrucción de una cruda teoría representativa de estilo conduc-tista. Pero la defensa de esta afirmación sería tarea para otro lugar.

    Bástenos, por el momento, contentarnos con la conclu-sión más modesta de que, si bien no es fácil determinar si el pro-grama de Davidson de aplicar los métodos de la semántica formala los lenguajes naturales resultará finalmente en un éxito o en unfracaso, al menos una cosa parece clara: en cuanto precisión delos trámites y dificultades a superar por tamaña empresa la obrade Davidson continúa siendo una contribución impresionante yaún no superada.

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    Significado, verdad y comprensión 41

    NOTAS

    1 Los escritos de McDowell relevantes para este tema incluyen:"Truth conditions, bivalence, and verificationism" ("TCBV"), en G. Evansy J. McDowell, eds., Truth and Meaning. Essays in Semantics (Oxford, Cla-rendon, 1976): 42-66; "On the sense and reference of a proper name"("SRPN"), Mind 86 (1977): 158-85 -reimpreso en M. Platts, ed., Referen-ce, Truth and Reality, (Londres, RKP, 1980): 141-65, por donde citamos;"Meaning, communication, and knowledge" ("MCK"), en Z. van Straaten,ed., Philosophícal Subjects. Essays presenTed to Prf. Strawson (Oxford, Cla-rendon, 1980): 117-139. Platts adopta la posición de McDowell en Ways olMeanhlg. An lntroduction to a Plzilosophy of Language (Londres, RKP,1979) (WM), especialmente en la páginas 58-67; la desarrolla ulteriormen-te en su "Introduction" ("Intr.") a Reference, Truth and Reality: 1-18.

    2 Davidson extrae del principio estructural la consecuencia holista deque "podemos dar el significado de cualquier oración (o palabra) sólo dan-do el significado de toda la oración (y palabra) del lenguaje" ("Truth andMeaning", en j .W.Davis et al., eds., Philosophícal Logic, Dordrecht, Reidel,1969, p. S). Con todo, no está claro que, como él afirma a renglón seguido,"este grado de holismo estaba ya implícito en la sugerencia de que una teo-ría adecuada del significado" deba dar el significado de todas las oraciones.¿Un cierto grado de uniformidad en la contribución de las palabras a lossignificados de las oraciones en las que figuran y un número limitado deestructuras no nos harían distinguir una base finita cuyo aprendizaje nosgarantiza el dominio del lenguaje, de la totalidad infinita de oraciones gene-rabIes a partir de una base finita? ¿No hay una tensión entre el principioholista y las consideraciones sobre la aprendibilidad del lenguaje que el pro-pio Davidson suscita? El que una palabra resulte significativa en virtud desu contribución potencial a las oraciones en que podría figurar no pareceimplicar que no podamos conocer su significado a menos que podamos co-nocer el significado de toda oración del lenguaje.

    3 Davidson, op.cit., p.4.

    4 Davidson, "Theories of Meaning and Learnable Languages", Pro-ceedings of the 1964 lnternational Congress for Logic, Metlzvd()logy andPhilosophy of Science, Amsterdam, North Holland, 1965: 383-94.

    S Quine, "Reply to Davidson", Synthese 19, n. 1/2 (1968), p. 303.

    6 Davidson, "In Defence of Convention T", en H. Leblanc, ed., Truth,Syntax and Modality (Amsterdam-Londres, North Holland, 1973), p. 84.

    7 Platts lo hace explícitamente en WM, p.56, presentando las conside-raciones anteriores como evidencia de la carencia, por parte de Davidson,de un argumento que "incluso por standards de lo más laxos hable en fa-vor de una identificación de la teoría del significado con la definición de un

    ,

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    42 Significado, verdad y comprensión

    predicado veritativo". McDowell parece sugerir algo muy similar cuando,tras las consideraciones reseñadas, emprende "un cambio de rumbo".

    8 Davidson, "Reply to Foster" en la colección de Evans y McDowellcitada en la nota 1, p. 35.

    9 Davidson, "In Defence of Convention T" (véase nota 6), p. 84.

    10 Véanse los trabajos de J. Foster, M. Dummett y B. Loar recogidosen la colección de Evans y McDowell.

    11 "' fi d f f'

    Presentamos aqul la teofla rect1lca a como una otogra la comp-puesta a partir de las exposiciones referidas en la nota 1.

    12 "TCBV", p. 45.13

    WM, p. 61.

    14 Cfr. respectivamente, "TCBV" p. 46, WM pp. 61-2, e "Intr." pp.6-7.

    "':1

    15"TCBV", p. 44 (los subrayados son nuestros).

    16WM,p.2.

    17WM, p. 62.

    18 "SRPN", p. 142.19

    WM, p. 61.

    20 Strawson, "Meaning and Truth", en Logico-Linguistic Papers(Londres, Methuen, 1971).

    21 "MCK", p. 125.

    22 ¡bid., pp. 132-33.

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